“declaramos, afirmamos y definimos que ha sido revelada por Dios, y por consiguiente, que debe ser creída firme y constantemente por todos los fieles, la doctrina que sostiene que la santísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de culpa original, en el primer instante de su concepción, por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Jesucristo, salvador del género humano”.
Historia y construcción
La obra se originó en 1903 como homenaje al 50° aniversario del dogma de la Inmaculada Concepción, y fue elaborada en la prestigiosa fundición Val D’Osne, en París.
En 1904, sus piezas fueron trasladadas hasta la cumbre del cerro en una compleja y desafiante operación, utilizando carretas tiradas por bueyes. Finalmente, el monumento fue inaugurado el 26 de abril de 1908, consolidándose como un símbolo espiritual y patrimonial de Santiago.







